"Edificar" es mucho más que construir un edificio. Es un ciclo que comienza con la elección del suelo en el que se va a levantar un inmueble y que termina con su demolición y reciclaje. El conocimiento integral de todo el ciclo de vida de la edificación es la seña de identidad deferenciadora del Aparejador o Arquitecto Técnico, cuyas funciones trascienden mucho más allá de la construcción en sí misma.
La actividad del Aparejador o Arquitecto Técnico va mucho más allá de la ejecución de nuevas edificaciones, abarcando otros ámbitos como mantenimiento, rehabilitación, gestión técnica administrativa, deconstrucción, asesoramiento en eficiencia energética o gestión urbanística y desarrollo de I+D+i en al edificación, entre otros.
Los conocimientos y capacidades del Arquitecto Técnico lo convierten en la cabecera idónea a la que acudir para tener la tranquilidad de estar adecuadamente asesorado en todo lo relativo a su vivienda, local o edificio. Reformas, mantenimiento, rehabilitación, accesibilidad, eficiencia, inspección, tasación, etc., son algunos ejemplos en los que cualquier ciudadado ajeno la mundo de la construcción puede necesitar de un Arqutiecto Técnico.
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